Tierra Aragonesa. Identidad y soberanía

Los aragoneses desde siempre, y especialmente en los últimos 35 años, hemos demostrado un gran interés por movilizarnos afrontando los retos que amenazan a nuestra tierra. Hemos buscado siempre un Aragón mejor, un futuro mejor, aunque sin una idea clara, y movidos por un sentimiento de maltrato desde el Gobierno Central en temas puntuales como los trasvases hídricos de la Cuenca del Ebro, o las pretensiones de autonomía plena durante largo tiempo demandadas a Madrid.

El sentimiento aragonesista, siempre ha tenido un componente victimista, poco dado a razones y con grandes dosis autodepresivas. Las reclamaciones del aragonesismo político, por tanto no fueron menos y acabaron siempre en conseguir un poco más de esto o de lo otro, sin cambiar nada sustancialmente, salvo, y para aquel que quiera consolarse, que seguimos saliéndonos con la nuestra de que no construyan el noveno trasvase del Ebro.

Hoy, nos encontramos sumergidos en una importante crisis económica, especialmente dura en el Estado Español, gracias a un modelo económico, basado en la construcción y especulación sin límites en el que ha llegado a iniciarse el 40% de toda la obra nueva de la Unión Europea. Sueldos de bajos poder adquisitivo, una inflación muy superior a le media europea, elevadísimos precios de la vivienda a pesar de la crisis inmobiliaria, un medio rural despoblado y envejecido, un tejido empresarial cada vez con más problemas para competir en un mercado globalizado y dominado por la deslocalización industrial hacia países asiáticos, son los problemas reales de los aragoneses. Problemas que el modelo económico y social del Estado Español no soluciona.

Aragón necesita un discurso propio, un proyecto de país, que afronte los grandes retos del futuro. Un discurso económico, político y social que sirva para desarrollar toda nuestra potencialidad y capacidades como pueblo a nivel colectivo y como ciudadanos. El aragonesismo, que ha invadido el pensamiento político de todos los partidos, ya ha dado de sí todo su potencial. Es algo que la mayoría de los ciudadanos percibimos, y los que no, se lo temen. El pensamiento de Costa, un gran avance en su época, debe de quedar definitivamente superado. Es la era del post-aragonesismo.

El desgaste y pérdida progresiva de nuestra identidad como pueblo, en aspectos como la cultura popular o el riesgo de desaparición de nuestra lengua histórica, el aragonés, hace que nos preguntemos que actuaciones políticas se realizan al respecto. Respuestas, que a veces nos dan ganas de no querer saber. Los derechos lingüísticos de entre un 7% al 10% de los aragoneses siguen sin estar reconocidos, a pesar del mandato que al respecto establece el propio Estatuto de Autonomía.

Todas las carencias que como pueblo padecemos, son tan solo consecuencia un hecho que queda constatado: La falta de capacidad de liderazgo que ha habido en Aragón por nuestra clase política tradicionalmente en los últimos tiempos. Los partidos políticos aragonesistas autóctonos, han sido un pretendido referente para desarrollar ese liderazgo, pero de forma frustrada.

Tierra Aragonesa, tiene el proyecto político, la determinación, y la capacidad innovadora desde el plano político que Aragón necesita. No queremos construir un partido desde el dogma, ni desde la visión partidista de la política. Somos gente como tú, con amor por nuestra tierra, que queremos lo mejor para Aragón, y para los ciudadanos y ciudadanas aragonesas, con una fuerte capacidad de compromiso social, y siempre desde un pensamiento cívico, que respeta los valores humanos universales.

Iniciamos un proceso de Reconstrucción Nacional de Aragón, donde la extensión del sentimiento de la conciencia nacional, sirvan para movilizar a toda la sociedad, hasta el punto de que consigamos ver la derogación de los Reales Decretos de Nueva Planta de 27 y 29 de Junio de 1707 y la consecuente restauración y actualización de fueros. Fueros derogados por la fuerza de las armas a “Sangre y Fuego”, y que constituían el pilar básico de nuestra soberanía económica, política y de identidad nacional como aragoneses.

 

 

Guillén M. Forcada,
Presidente de Tierra Aragonesa

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