¿Por qué Tierra Aragonesa?

Comenzando la construcción Nacional de Aragón.

Guillén M. Forcada,
Candidato al Senado por Zaragoza

 

La lucha política que el pueblo aragonés ha desarrollado durante los últimos 15 años ha sido importante para nuestro país. En este tiempo hemos afrontado desde la lucha por la mejora en el autogobierno de Aragón hasta la amenaza de transvase de ese bien vital que es el agua.

Un problema fácilmente solucionado desde el gobierno central: Reparten unas migajas, y los políticos pactan una leve mejora de un estatuto de autonomía, (eso sí con el doble de artículos, más responsabilidades, y proporcionalmente, menos dinero), y el trasvase del Ebro se paraliza por un tiempo, hasta el próximo cambio de gobierno en Madrid. Para más INRI, algunos medios de comunicación han hecho creer a muchos aragoneses que estos problemas de momento han pasado.

Sin embargo, los verdaderos problemas de los ciudadanos aragoneses son otros: Sueldos de bajo poder adquisitivo, una inflación muy superior a la media europea, elevadísimos precios de la vivienda, un medio rural muy despoblado y envejecido, y un tejido empresarial cada vez con más problemas para competir en un mercado globalizado y dominado por la deslocalización industrial hacia países asiáticos. Vislumbramos un futuro de bienestar social incierto, fruto de un obsoleto modelo económico de crecimiento en todo el territorio español basado en la construcción y la especulación sin límites.

El gran problema del aragonesismo político actual es que se desgañita intentando trasmitir un mensaje de una forma poco efectiva, proporciona unos pobres resultados y, por tanto, en el que ya poca gente cree. Es un pensamiento político débil basado en solucionar determinados problemas concretos y de carácter genérico. Si los ciudadanos perciben que esos problemas ya no existen, aunque no sea así, y debido a su carácter estrictamente pragmático, los ciudadanos dejan de verlo como algo prioritario, y lo relegan a un segundo plano de su pensamiento político. Además, hoy por hoy, todos los partidos políticos se definen como aragonesistas. El aragonesismo político ha tocado techo, y poco más tiene que ofrecer a los aragoneses.

Este pragmatismo ha hecho que cuestiones importantes, como nuestra identidad cultural, no hayan sido consideradas desde el aragonesismo como un tema prioritario. Hoy muchos vemos con especial amargura como corre peligro una parte emblemática de nuestro patrimonio cultural: la lengua aragonesa. De continuar las ayudas testimoniales desde el Gobierno de Aragón en la forma actual, en los próximos 50 años podrían desaparecer los hablantes patrimoniales por falta de recambio generacional. Una pasividad que niega una ley de cooficialidad que serviría para que no muera en las zonas donde se habla, y para que todos los aragoneses puedan ejercer su DERECHO a hablarla y usarla con normalidad en nuestra sociedad.

Por ello creemos que es fundamental que en Aragón adquiramos una nueva visión de futuro, basada en lo que podemos llegar a ser como pueblo y como país, con amplitud de miras y ambición. Debemos dejarnos de victimismos estériles que no llevan a nada. En Aragón hay riqueza, puede haber mucha más, y para los aragoneses, si lo hacemos nuestro y solo nuestro. Un Aragón no compartido, sino que comparte con otros en ejercicio de su soberanía, innata como pueblo que somos desde hace más de 9 siglos. Recordemos que ya fuimos estado, tuvimos nuestras leyes, y un rey, Borbón, nos las “furtó” en ejercicio de sus derechos de conquista un 27 y un 29 de junio de 1707.

Este ha sido el motivo por el que un grupo de aragoneses fundamos Tierra Aragonesa el 15 de Mayo de 2007: Dar el salto post-aragonesista que sirva para comenzar, desde nuestro pensamiento cívico, el proceso de reconstrucción nacional que consideramos es necesario para el pueblo aragonés. Los objetivos son bien claros: Recuperar como pueblo nuestra total soberanía política y preservar nuestra identidad cultural, desde una visión heterogénea e integradora.