Tierra Aragonesa. Identidad y soberanía

Somos nacionalistas

Porque es la visión nacionalista de la realidad política y social de Aragón, la mejor forma de impulsar las mejores políticas que se necesitan aquí para el desarrollo socioeconómico. Ser nacionalista aragonés significa simplemente querer impulsar a Aragón desde un plano político, económico, social, y cultural con visión de futuro, y sobre todo, sin ponerle ningún límite.

Como decía Ana Arendt, "La voluntad es nuestro órgano mental del futuro, de la misma forma que la memoria lo es del pasado". La inmediatez de la gestión política actual y un carácter extremadamente utilitarista, no nos deja entrever el conjunto de posibilidades que se pueden orientar a una eficaz política al servicio de la sociedad. Los ciudadanos aragoneses aspiran a que su clase política sea más que puros gestores de la política cotidiana. Esperan que los líderes políticos sean capaces de proyectar el futuro y entusiasmar con su visión. No debemos olvidar que gracias a las visiones, desde el principio de la historia del mundo, los seres humanos han podido establecer relaciones en contextos más y más grandes.

El nuevo mensaje nacional aragonés ha de consistir en primer lugar en hacer evolucionar a la sociedad, desarrollar las cualidades humanas así como una moral colectiva. En definitiva ha de preocuparse de la restauración de las virtudes cívicas, del amor a nuestra tierra y de la libertad. La libertad necesita la virtud civil de los ciudadanos, esa virtud que les hace comprender que su interés individual forma parte del bien común.

Toda sociedad tiene conformada ideas colectivas que llegan a la inmensa mayoría de los ciudadanos, y por las que se rige. Nosotros creemos fundamental para que el pueblo aragonés tenga un futuro de prosperidad, hace falta una nueva idea, propia y común que suponga el salto evolutivo hacia el post aragonesismo que la sociedad aragonesa necesita, lo cual para nosotros se resume brevemente:

"Aragón debe de recuperar su propia soberanía política y económica para construir un futuro realmente próspero. De lo contrario, el futuro estará fuera de Aragón".

Esta idea, que consideramos el principio básico de nuestro pensamiento político, implica un pensamiento nacional aragonés, es decir concebir a Aragón como país y nación diferenciado, y al que hay que respetar y se debe de aceptar la voluntad soberana de nuestro pueblo, desde un principio de unilateralidad.

Por otro lado, Aragón es un territorio rico en diversidad cultural y lingüística y es patrimonio nuestro de todos los aragoneses. La variedad que caracteriza a nuestro país no se limita a determinadas comarcas, sino que las atraviesa, siendo estas también diversas en su interior. Toda esa diversidad de nuestro país, la variedad de sus lenguas, y sus modalidades, deben de encontrar su expresión política y por eso a la diversidad social, añadimos la pluralidad política. Los Nacionalistas somos quienes mejor expresamos esta idea de Aragón, integradora en su diversidad.

El pensamiento nacionalista que impulsamos tiene las siguientes características:

. La reconstrucción nacional de Aragón: Impulsar un proceso histórico, con el objetivo final de la recuperación de la plena soberanía política y económica. Impulsamos un mensaje nacional aragonés como única forma posible para conseguirlo.

. La libertad del pueblo aragonés, implica garantizar un futuro que ahora es incierto, de progreso social y económico para todos los ciudadanos aragoneses, desde el respeto a la pluralidad, libertad, igualdad de oportunidades, heterogeneidad cultural y pensamiento cívico.

. La idea nacional de Aragón, lidera y por tanto se convierte en motor del resto de los valores que impulsamos, ya que debe de servir para la consecución de los mismos. Una vez alcanzado nuestro ideal, el nacionalismo carece de sentido y trasciende a favor del pensamiento cívico. Por tanto, sirve al desarrollo del proceso de reconstrucción nacional de Aragón que impulsamos.

. Nuestro nacionalismo por tanto pretende inculcar, unos valores de superación constante y de revitalización de nuestra autoestima como pueblo y como ciudadanos. Los aragoneses sí podemos, y debemos de hacerlo, y sólo lo lograremos desde una actitud integradora y transversal, que permita participar en el proceso a todos los ciudadanos sin diferencias de sexo, raza, religión, pensamiento, profesión, o posición económica.

Un proyecto de construcción nacional se asienta en sus valores, y su fortaleza dependerá de la aceptación y creencia que los ciudadanos tengan en estos valores.

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