
Tierra Aragonesa pretende convertirse en un patrimonio colectivo de todos los aragoneses, no solo de sus militantes, esta es una responsabilidad y compromiso que los hombres y mujeres de Tierra Aragonesa tenemos asumido desde un principio.
Nuestra pasión por Aragón, no desmerece de la que tenemos por la libertad, la igualdad, la solidaridad, la cultura popular y el avance social y constituyen nuestras señas de identidad como partido. Nuestro proyecto político, por tanto, no se limita a discursos hidrológico, de reclamación de competencias o victimismo barato. Es en si mismo un proyecto de progreso social.
Mantener y profundizar el Estado del Bienestar en Aragón, haciéndolo más efectivo y mejor día a día, es un objetivo que requiere de que dispongamos de todos nuestros propios recursos económicos. Podemos crear nuestro propio modelo, distinto y mejor. Aragón necesita mejoras en muchos ámbitos que con el actual sistema autonómico no puede conseguirlo: Una reforma en profundidad de la Sanidad Pública y del Sistema Educativo aragonés, el desarrollo pleno de nuestras infraestructuras, un más eficiente red de transporte público, una política de seguridad realmente eficiente, un Sistema Judicial Propio e Independiente, y un amplio programa de protección de los consumidores, una sociedad que genere empleo de calidad no precario y con capacidad para mejorar sustancialmente el poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras aragonesas...
Y también un sector empresarial mucho más competitivo de lo que ya es, con una política fiscal propia que proteja e incentive primero a los autónomos y pequeños empresarios, la fuerza real del tejido empresarial de nuestro país. La soberanía económica debe de traducirse en más riqueza, accesible y mejor distribuida gracias al incremento de oportunidades que tengan los ciudadanos.
El Progreso Social se logra en consecuencia mediante la búsqueda de ideas, conceptos y soluciones que conduzcan a la sociedad, hacia un desarrollo gradual e ilimitado, de sus aptitudes o capacidades intelectuales y morales, de sus condiciones materiales de existencia; y en general, el avance de la civilización, sin menoscabo del respeto, de las garantías individuales, de la libertad y de la economía de mercado.