
Nuestro pensamiento cívico aragonés se basa en la idea de que la cultura plural y democrática garantiza la supervivencia de nuestro país y de nuestra identidad cultural. Es un pensamiento asentado en derechos y valores democráticos compartidos por los ciudadanos, así como en la legalidad democrática que los ampara y reproduce. Se trata de integrar a los miembros de nuestra colectividad por medio de valores universales que son los que permiten incluir a todos sus miembros, haciendo que sus culturas pervivan individualmente integrándose en el colectivo. De esta forma la identidad cultural de los ciudadanos, se convierte en el vehículo que hace que los valores del pensamiento cívico aragonés puedan imperar en nuestra sociedad.
Además de una amplia gama de manifestaciones culturales populares, artísticas o lingüísticas autóctonas, cuya impronta han forjado la personalidad de lo aragonés hasta hoy, en la actualidad hay nuevos aragoneses, provenientes muchos de ellos de los más recónditos lugares del planeta. El respeto, ayuda a su conservación, y probable fusión de manifestaciones culturales, debe de ser saludado como algo enriquecedor para los aragoneses.
Su actual exclusión del currículo educativo aragonés, supone que las nuevas generaciones dejen de conocer paulatinamente la realidad cultural de nuestro país, que forja el carácter y personalidad de las nuevas generaciones. La difusión de la cultura autóctona, y propia de los nuevos aragoneses, en todos los ámbitos de la sociedad es necesaria.
Por otro lado impulsar el conocimiento del aragonés y el catalán de Aragón, nuestras lenguas autóctonas, entre la ciudadanía, fomentando su socialización, es otra forma de extender y conservar nuestro patrimonio cultural, además de realizar políticas exhaustivas en las zonas donde tradicionalmente se habla.