
No obstante, los ciudadanos y ciudadanas aragonesas, en su inmensa mayoría no comparten un espíritu patriótico exacerbado de ningún tipo como hace pensar a propios y extraños semejante bandera. Es propio de los aragoneses y aragonesas, la convivencia democrática y el espíritu cívico. El patrioterismo solo ha servido para soliviantar a una parte importante de ciudadanos que consideran que Aragón, y su historia, deben de ser tratados con escrupuloso respeto, más allá de cualquier ideología política. La airada respuesta de un nutrido grupo de ciudadanos contra este acto de menosprecio de lo aragonés, supone la constatación de la división y polémica que está suscitando este tema. Una polémica que consideramos irá incrementándose con el tiempo. Instamos al Responsable de lo sucedido, el alcalde de Zaragoza Juan Alberto Belloch, a que rectifique de forma inmediata, y obre, respetando el sentir de un gran número de ciudadanos, desinstalando y retirando, las placas al pie de la bandera, la base de sujección, el mástil y la bandera del Estado Español de la Plaza de Aragón de Zaragoza. |